Bonderer
Después de haber revelado mis películas a mano durante más de 30 años, me compré el procesador Heiland. Ha sido una compra muy acertada. Ya lo había visto en una Photokina, pero el precio me había echado para atrás al principio. El aparato es sencillamente genial y, además, es divertido trabajar con él. Ahora puedo probar tiempos y diluciones que antes nunca habría utilizado. No quiero entrar aquí en detalles técnicos, todo eso lo explica Heiland, pero quien no revele una película de vez en cuando, sino algo más, debería plantearse esta adquisición. En cuanto al precio, desde luego no es una ganga, pero quien conozca los precios de las series pequeñas en ingeniería mecánica sabrá que aquí se lleva un aparato que vale más de lo que cuesta, con una relación calidad-precio muy buena. Este aparato es ingeniería mecánica en su máxima expresión y, con el control de Heiland, es único en su clase.
Si alguien de la cuenca del Ruhr quiere verlo en persona, puede venir a echarle un vistazo. Solo tiene que avisarme.