MirkoBoeddecker
En estos momentos, con la quiebra de Agfa como telón de fondo, hay quien ve todo con un tono demasiado pesimista.
Agfa no ha quebrado porque ya no haya demanda alguna de sus productos, sino por una mala gestión en el ámbito de la contabilidad de costes y el control de gestión.
Cuando una rueda tan grande y veloz como la que hacía girar Agfa empieza a dar bandazos, todo el carro se sale de la carretera.
De verdad creían que podían vender millones de películas en color a 65 céntimos y cubrir los costes.
Y eso que se podían contar con los dedos de una mano los costes del carrete, la caja, el envase de plástico, el soporte y el nitrato de plata. Y luego estaban los 1800 empleados que también querían cobrar a fin de mes.
De alguna manera, las cuentas no cuadraban y, tras seis meses, durante semanas nadie supo por qué se habían esfumado 270 millones.
¡Qué cosa! ¡Simplemente desaparecidos! Curioso, curioso... Cosas que pasan...
Ya veremos. Actualmente se están haciendo tratos a escondidas que no se pueden ni imaginar, y últimamente una empresa se ha volcado especialmente en Agfa. Sería concebible empezar de cero con las máquinas que ya están ahí, con un equipo reducido, en nichos más lucrativos a pequeña escala.
Si estáis dispuestos a pagar un 30 % más de lo que pagáis ahora, una fábrica de películas puede sobrevivir.
Algo así como el nivel actual de Ilford, más la inflación actual y un 5 % anual extra por el encarecimiento de las materias primas, que aún se calculaban según los antiguos precios del mercado masivo.
Con los niveles de precios actuales de ADOX, Polymax, Multispeed y Foma, solo aguantaremos unas pocas semanas o meses más.
Saludos,
Mirko