Bonderer
[color=#222222][font=arial, sans-seriPara empezar, es evidente que toda empresa debe generar beneficios; eso es legítimo y tiene que ser así, de lo contrario corre el riesgo de quebrar.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriSin embargo, precisamente en el sector de la fotografía conviven dos tipos de personas muy diferentes.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriUnos son simplemente comerciantes: compran lo más barato posible y venden caro. El ejemplo más extremo se ve en eBay: discos de plástico teñidos como filtros para blanco y negro, y eso solo se descubre al preguntar. El precio me había despertado la curiosidad.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriLos otros son empresarios que, con mucha pasión y compromiso, también de tipo financiero, abogan por la conservación de la fotografía analógica.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriQuieren (ayudar a) garantizar que el arte de la fotografía analógica y la parte artesanal, el ámbito del laboratorio, no desaparezcan, y no deberíamos dejarlos solos en ello.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriOfrecen cursos, encargan la fabricación de material, desarrollan novedades y, y, y.....[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriEn mi opinión y según mi experiencia, a la cabeza se encuentran nuestro anfitrión, sin duda una empresa ya considerable, pero también luchadores en solitario como Spürsinn, Lumiere Shop o Wolfgang Moersch.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriNo solo son empresarios, sino que también sienten una gran pasión por la fotografía analógica y ofrecen calidad.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriAsí que, amigos de la fotografía analógica, no compréis a cualquier distribuidor oscuro ni a los que solo se dedican a la venta.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriComprad mejor a quienes defienden con pasión lo analógico y saben que la fotografía es también una experiencia sensorial, en el sentido más literal de la palabra, y no solo una cuestión de beneficios.[/colo
[color=#222222][font=arial, sans-seriPero debo admitir que siempre pido mis carretes a Foto Feldhege, ya que allí me contagié del virus de la fotografía hace más de 40 años, y en mi caso es incurable. Mi primera cámara fue una AGFA para cartuchos de 126 y la tienda ya existía desde hacía mucho tiempo y sigue ahí.[/colo